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Algo de esto est en la base de la potencia del circo como arte popular. El circo conjuga, une, mezcla distintos elementos dramticos -destrezas, trucos, imgenes, palabras, gestos, historias- bajo una carpa de hermosos colores, en una sala teatral o en un ruedo circular en una plaza pblica con el objeto de asombrar, entretener, pero tambin con el propsito de dejar al espectador pensando. Y esto no es algo exclusivo de los «tiempos contemporneos», ms bien es algo que histricamente ha caracterizado al circo: su carcter plural, polifnico de cruce de lenguajes escnicos, de inclusin de lo diverso y de transgresin de lmites.
De hecho, el 6 de octubre se festeja el da del circo en Argentina en conmemoracin del nacimiento de Pepe (Jos) Podest, acrbata y actor pionero de nuestro circo y teatro nacional, quien supo explotar estas cualidades del arte circense de manera asombrosa. Porque no solo fue el iniciador para fines del s. XIX de lo que hoy llamamos Circo Criollo -circo de primera parte de destrezas y tcnicas circenses y segunda de drama teatral gauchesco- sino tambin uno de los precursores de todo un modelo de cmico rioplatense. Su payaso, «Pepino el 88», fusionaba la figura del payaso con la del payador, cantando canciones rimadas sobre temas nacionales de actualidad e incorporando la crtica social desde el humor.
El circo fue iniciado en Argentina -mucho antes que Podest lo popularizara como lo que para muchos es el «origen» del teatro nacional- por familias que llegaron y montaron los espectculos que ya venan haciendo en otros pases. Estas familias fusionaron ese arte andariego con la cultura popular local y lo convirtieron en parte innegable de nuestra cultura nacional. Hoy en el pas contamos con familias de circo de casi 200 aos de tradicin; familias de quinta, sexta y hasta sptima generacin circense que replicaron este arte recorriendo el pas, «democratizando» el derecho al arte y la cultura en cada rincn de nuestro territorio nacional, mucho antes que la palabra se ponga de moda. No slo aportaron artistas inolvidables al teatro, la televisin, el cine y la escena cultural nacional, sino que tambin, en las ltimas dcadas, abrieron la enseanza de lo que antes fueran secretos del circo a las nuevas generaciones y a artistas que no prevenan de la «tradicional» forma de reproduccin de estas artes. De hecho, la Escuela de Circo Criollo -primera escuela de circo en el pas y pionera en Latinoamrica- fue iniciada en 1980 por los inolvidables Hermanos Videla, artistas de tercera generacin familiar circense.
Hoy, adems de ms de 60 circos itinerantes contamos en el pas con numerosos espacios de enseanza de estas artes -ms de 150- desde estatales a privados y/o comunitarios, as como compaas circenses de salas, de calle, y eventos, festivales y encuentros nacionales e internacionales que crecen ao a ao. La diversificacin, multiplicacin y crecimiento del circo en los ltimos aos es innegable, as como el legado de estas artes como parte de nuestra historia y nuestro patrimonio cultural es indiscutible. Festejar el Da del Circo nos coloca en un lugar de reflexin. El circo de hoy -en todas sus formas de produccin y reproduccin y en todos sus estilos ms o menos tradicionales, contemporneos, innovadores- necesita fomento, ya sea para continuar itinerando por los pueblos, para innovar, para multiplicar espacios educativos, para recrear y/o crear estilos y formatos, para preservar memorias y proyectar futuros.
Por Julieta Infantino, doctora en Antropologa. Investigadora adjunta del Conicet- Universidad de Buenos Aires, se especializa en el estudio de las relaciones entre juventudes, artes (circenses) y polticas culturales.
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