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Las condenas se dictaron por "violación agravada por haber sido cometida en concurso de dos o más personas, reiterada en -al menos- diez oportunidades". Foto: Florencia Downes.

Las condenas se dictaron por «violacin agravada por haber sido cometida en concurso de dos o ms personas, reiterada en -al menos- diez oportunidades». Foto: Florencia Downes.

El represor Jorge «Tigre» Acosta fue condenado este viernes a 24 aos de prisin en una causa que por primera vez juzg delitos sexuales cometidos contra detenidas que estuvieron secuestradas en la Escuela de Mecnica de la Armada (ESMA) durante la ltima dictadura cvico militar.

Adems se sentenci a 20 aos de crcel a otro represor que integr el grupo de tareas 3.3.2 de la ESMA, el agente de inteligencia Alberto Gonzlez, en un veredicto emitido al finalizar el juicio a cargo del Tribunal Oral Federal 5.

Acosta, alias el «Tigre», y Gonzlez, tambin conocido como «Gato» o Gonzlez Menotti comenzaron a ser juzgados el pasado 27 de octubre de 2020, de manera virtual a raz de la pandemia de coronavirus ante el Tribunal que tiene sede en Comodoro Py 2.002 y muchas de sus audiencias fueron reservadas por el carcter de los delitos juzgados.

En ambos casos las penas fueron unificadas a prisin perpetua por la sumatoria de condenas anteriores impartidas a ambos represores en juicios previos por delitos de lesa humanidad cometidos en la ESMA.

Las condenas se dictaron por «violacin agravada por haber sido cometida en concurso de dos o ms personas, reiterada en -al menos- diez oportunidades», abuso deshonesto, privacin ilegtima de la libertad y tormentos, delitos que se declararon imprescriptibles por ser de lesa humanidad.

Los jueces Adrin Grunberg, Daniel Obligado y Adriana Pallioti encontraron a Acosta culpable como autor penalmente responsable de los hechos cometidos contra tres vctimas, Silvia Labayr, Mabel Zanta y Mara Rosa Paredes.

En tanto, Gonzlez fue condenado por los delitos cometidos en perjuicio de Labayr.

Una larga espera

«Hubo que esperar mas de treinta aos, a pesar de que los delitos sexuales fueron denunciados en el Juicio a las Juntas, pero no escuchados. Algunas de las sobrevivientes todava no son conscientes de que fueron victimas de violaciones. La vergenza y la culpa, la condena social, la revictimizacin son barreras para todas las victimas de violacin, an hoy», seal a Tlam Myriam Lewin, periodista que estuvo cautiva en la ESMA.

La actual titular de la Defensora del Pblico escribi junto a Olga Wornat el libro «Putas Y Guerrilleras» que ayud a visibilizar la problemtica de los abusos sexuales que padecieron las detenidas durante el terrorismo de Estado por parte de los represores.

Los hechos ocurrieron durante 1977 y principios de 1978, segn la acusacin con la que ambos represores llegaron a juicio, y los fundamentos del veredicto se conocern el prximo 12 de octubre.

La Fiscala haba pedido condenas a 25 aos de prisin para Acosta y Gonzlez, en un alegato en el cual el fiscal federal Leonardo Filippini aludi a que se prob que en el centro clandestino de detencin que funcion en la ESMA hubo una «violencia especfica de contenido sexual e impacto especial sobre las mujeres».

Las tres vctimas declararon en el juicio y ratificaron lo que padecieron, en audiencias que se hicieron de manera reservada.

En los primeros puntos del veredicto, el tribunal rechaz los planteos de afectacin al principio ne bis in dem (no ser juzgado dos veces por un mismo hecho) deducido por la defensa de Acosta.

Los magistrados tambin rechazaron los pedidos de nulidad de la declaracin testimonial de una de las vctimas interpuesto por el defensor de Gonzlez.

Los hechos ocurrieron durante 1977 y principios de 1978.

Los hechos ocurrieron durante 1977 y principios de 1978.

Adems, el Tribunal rechaz los pedidos de extincin de la accin penal por prescripcin formulados por ambas defensas, en funcin del carcter de imprescribilidad que poseen los delitos que son tipificados como crmenes contra la humanidad.

En el caso de Acosta se lo encontr culpable adems de abuso deshonesto, privacin ilegal de la libertad e imposicin de tormentos agravado por ser cometido en perjuicio de una perseguida poltica, entre otros delitos.

Sin embargo, el tribunal absolvi al ex jefe del GT 3.3.2 «por el beneficio de la duda» por dos hechos de violacin agravada en relacin a una de las vctimas.

«A nosotras, las militantes como dice Ana Longoni en su libro ‘Traiciones’, se nos acusaba de putas y de traidoras. Cuando salimos del campo, incluso desde organismos de DDHH se sospechaba que habamos sobrevivido porque ‘nos acostamos con los milicos’. Y que lo habamos hecho por propia voluntad», apunt Lewin.

La investigacin por delitos sexuales cometidos en la ESMA se abri luego del veredicto en el segundo juicio oral de la megacausa que juzg a los represores en ese centro clandestino y cuya investigacin estuvo a cargo del exjuez federal Sergio Torres, actual ministro de la Suprema Corte de Justicia bonaerense.

Al dictar ese veredicto en 2011, el TOF 5 orden investigar lo narrado por vctimas que declararon en calidad de testigos y contaron las violaciones, abusos fsicos y psicolgicos que sufrieron.

Desde 2012, ms de 120 represoresfueron responsabilizados por delitos sexuales”

La primera condena por abuso sexual en los juicios de lesa humanidad se dio a conocer en 2010 en Mar del Plata, y hasta entonces, se trataban de acusaciones que eran procesadas como abusos y torturas.

Gregorio Rafael Molina, condenado a prisin perpetua en el juicio de lesa humanidad que se sigui por los crmenes perpetrados en el centro clandestino de detencin ilegal de «La Cueva», fue el primer represor condenado en el pas por delitos sexuales

Desde el ao 2012 el Ministerio Pblico Fiscal de la Nacin impulsa la persecucin penal de los crmenes de violencia sexual cometidos durante el terrorismo de Estado, y los considera como delitos autnomos con el propsito de establecer responsabilidades.

Desde ese momento, ms de 120 represores fueron responsabilizados por delitos sexuales, segn clculos de la Procuradura de Crmenes contra la Humanidad difundidos en un informe que se public en marzo de este ao.

«Hay muchas compaeras que an hoy no pueden hablar de lo que les hicieron, de lo que les pas. Porque no comprenden que si no se hubieran sometido, hubieran sido pasajeras de algn vuelo de la muerte. Por fin, como otros represores, el jefe del grupo de tareas de la ESMA y uno de los oficiales, fueron condenados por violadores. Ladrones de bebs, ladrones de propiedades y delincuentes sexuales. Es un da histrico, reparador para todas las mujeres, no solamente para las sobrevivientes de los campos», remarc Lewin a esta agencia.



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