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Rubén Carrazzone es un abogado de 66 años, amante de las luces de la televisión.

Rubn Carrazzone es un abogado de 66 aos, amante de las luces de la televisin.

Debido a las restricciones impuestas por la pandemia, la sala del Tribunal Oral Federal (TOF) N 2 de La Plata pareca, durante la maana del 7 de abril, una escenografa inspirada en alguna vieja pelcula de ciencia ficcin. La ausencia de pblico y los paneles de vidrio que encapsulaban a los jueces –Alejandro Esmoris, Nstor Javier Jarazo y Fernando Cajero– robustecan esa semejanza.

Ellos, con expresin ensimismada, escuchaban el extenso monlogo del afamado penalista Rubn Carrazzone. ste, canoso y grueso, enfundado en un traje negro con camisa al tono, pero sin corbata, gesticulaba con una estudiada teatralidad. Su destreza en el arte de la oratoria estaba avalada por casi cuatro dcadas de carrera en el universo del Derecho. Slo que ahora alegaba desde un mueble que l jams imagino para s: el banquillo de los acusados.

Ocurre que el doctor est procesado por el femicidio de su pareja, Stella Maris Sequeira, desaparecida desde el 29 de diciembre de 2016.

El enemigo ntimo

El desenlace del caso –segn el expediente– habra ocurrido entre las 16,45 de ese jueves y las 11,30 del da siguiente, en la quinta de la calle El Omb 786, del partido bonaerense de Ezeiza, donde ambos convivan. Pero su naturaleza fctica es an un enigma; no as su carcter paradojal: el viernes en cuestin la vctima cumpla 58 aos.

Se haban conocido en 2001, durante una fiesta celebrada en el hogar de un matrimonio amigo. Rubn –quien por entonces tena 46 aos– la deslumbr a ella con su carisma para el karaoke. Y Stella Maris a l por su personalidad “jaranera” –segn el adjetivo que us casi 17 aos despus, en su declaracin indagatoria–. Sin duda, fue un amor a primera vista.

De modo que Carrazzone no tard en instalarse en la quinta de la calle El Omb, a donde lleg sin ms equipaje que un bolso de mano. Y luego, en forma gradual, fue llevando all el resto de sus efectos personales.

La vida les daba a los dos una segunda oportunidad. Porque venan de sendos divorcios.El de ella, con un seor apellidado Ponce. Era el pap de su nica hija, Solange Anabella, de solo siete aos al momento de comenzar su convivencia con Carrazzone. La propiedad tambin se le haba dejado el ex marido.

Su nuevo concubino tena un hijo de esa misma edad, fruto de la unin con su ex esposa, con quien haba vivido en Lobos.

Carrazzone, en el aspecto profesional, era un tpico “sacapresos” cuya clientela estaba integrada mayormente por hampones de poca monta, a raz de lo cual su facturacin sola ser irregular. Aunque, de vez en cuando, lograba algn “batacazo” –como la excarcelacin del nico imputado por el femicidio de la maestra Marisol Oyhanart, que sacudi a la ciudad de Saladillo en 2014– lo cual le permita lucirse en programas de TV, como el de Mauro Viale, sin que ello estabilizara sus ingresos.

Con Stella Maris Sequeira se conoció en el 2001. Entonces dijeron que fue un amor "a primera vista".

Con Stella Maris Sequeira se conoci en el 2001. Entonces dijeron que fue un amor «a primera vista».

Stella Maris, en cambio, jams tuvo una ocupacin laboral. Pero era ella quien paraba la olla en el hogar; primero, con la generosa mensualidad que le pasaba el ex marido y, luego -en 2013–, tras obtener alrededor 70 mil dlares en concepto del 50 por ciento que le corresponda por la venta de un inmueble capitalino, que figuraba como bien conyugal. Dicen que el control de aquella suma desvelaba al bueno de Rubn.

Por aquel entonces, el vnculo de Solange con su madre y el padrastro ya estaba quebrado. El detonante haba sido que, durante las Pascuas de 2011, Stella Maris se indignara al saber del embarazo de la joven, quien acababa de cumplir 17 aos. Tal reaccin hizo que sta le echara en cara que a Carrazzone solo le interesaba su dinero. La mujer, entonces, expuls a los dos del hogar.

Pero la reaccin del abogado fue virulenta.

Durante ese fin de semana largo llova sin parar. En tales circunstancias, llam por telfono a su amiga, Susana lvarez, para no estar sola en la quinta.Ella, al llegar all, la vio con moretones y un corte en la cabeza. Rubn la haba propinado –segn Stella Maris le dijo– una paliza bestial.

En el transcurso de los tres das que Susana permaneci all, el abogado apareca una y otra vez con el rabo entre las piernas. Lagrimeando, imploraba el perdn e insista en recomponer la relacin. Pero, quizs envalentonada por la presencia de la visitante, Stella Maris no dio el brazo a torcer.

Ya de regreso en su propio domicilio, Susana supo que el tipo viva otra vez con Stella Maris. Tales idas y vueltas comenzaron a ser un hbito entre aquella mujer y el abogado.Tales datos constan en un audio que Susana le envi a Solange tras la desaparicin de Sequeira. Tlam accedi a dicho mensaje de WhatsApp.

Por entonces, aquella recurrencia de castigos y reconciliaciones incidi en que la hija evitara frecuentar a Stella Maris. Eso hizo que ella no conociera a su nietita, lo cual le causaba un profundo pesar.Tanto es as que, el 10 de agosto de 2014, subi a su muro de Facebook la siguiente frase: “Soy abuela! No me da vergenza decirlo”.

Todas amigas y sus esposos estaban bien al tanto de su gran afliccin al respecto.Tambin comentaban a hurtadillas la violencia que sufra en manos del abogado. ste segua acudiendo como si nada a los encuentros sociales donde se hablaba a sus espaldas.

El nimo de Stella Maris empez a revertirse en la primavera de 2016, gracias a un emprendimiento gastronmico que ira a montar, como inversora, con una mujer que haba conocido por un matrimonio amigo. Se trataba de Lourdes de Oliveira (a) “la Brasilera”, quien regenteaba la parrilla El Pescador, situada en la costanera de la Laguna de Lobos.

Pero Rubn se meti en el medio.

El asunto explot durante la ltima semana de aquel ao. Por esos das la sociedad con De Oliveira no solo haba naufragado sino que, adems, ella le haba birlado a Stella Maris el dinero invertido.

Todo se agrav al emerger Rubn en medio del conflicto.

Corra ya 28 de diciembre –Da de los Inocentes– cuando Stella Maris le confi a una amiga una decisin irrevocable: separarse de Carrazzone.

–Yo le conozco muchos chanchullos a Rubn; l me la va a pagar, porque me enga con Lourdes –le solt, furiosa.

Y su remate fue:

–Se va a tener que ir con el mismo bolsito con el que vino a mi casa.

La abogada querellante, Raquel Hermida Leyenda –quien representa a Solange en el juicio oral por el femicidio–, confirm a Tlam que la vctima haba decidido echar a Carrazzone el 29 de diciembre.

Martes 13

Durante el primer medioda de 2017, Miguel ngel Franco, de 62 aos, un ex presidiario que haba sido defendido por Carrazzone en una causa por robo, se encontr con l en la Ruta Nacional 7 y la bajada de La Serensima.

Ni bien el hampn se subi al vehculo del abogado, ste fue al grano:

–Quiero hacerle una joda a mi seora para cagarle guita…

En resumen: el “trabajito” de Franco consista en efectuar al celular del abogado una llamada extorsiva, solicitando 80 mil dlares para liberar a Stella Maris. Tambin intervendra en el asunto un vendedor ambulante de medias, a quien Franco conchabara. El pago: 500 mil pesos por cabeza.

La primera de esas llamadas se hizo unas horas despus.Eso le permiti a Carrazzone efectuar en la comisara 5 de Ezeiza una denuncia por “secuestro extorsivo”.Dada esa cartula, intervino en la causa el juzgado Federal de Lomas de Zamora, a cargo del magistrado Alberto Santamarina.

La segunda llamada que Carrazzone pact con Franco, deba efectuarse tras la denuncia policial. Y con el siguiente texto:

– Llamaste a la «gorra», viejo hijo de puta. Ahora la mina es boleta!

En eso, simplemente, consista el “trabajito”.

Sin embargo, Franco y su cmplice quedaron estupefactos al enterarse, unos das despus, que la seora Sequeira estaba realmente desaparecida.

Pero ya era tarde para poner los pies en polvorosa: ambos “telefonistas” fueron detenidos el 10 de enero.

No obstante, Carrazzone sali airoso de tamao aprieto, al declarar que, en efecto, se haba encontrado con Franco, pero para que ste lo guiara hacia un pai umbanda que “podra saber el paradero de Stella Maris”. Y que ellos se aprovecharon para “facturarle” lo que a l le pasaba con su pareja.

Tambin estuvo bajo el radar del juez otro sujeto con el cual Rubn se encontr el 31 de diciembre. Se trataba de Oscar Len. Seis semanas antes se lo haba presentado Lourdes en Lobos. Era un taxidermista con cierta fama, dado que tambin posea una especialidad nica: la reduccin de cabezas. Por ese motivo arrastraba un simptico mote: “El Jbaro Pampeano”.

Pero Santamarina lo descart rpidamente de su lista de sospechosos.

Hace dos años, Carrazzone fue detenido durante la investigación de la desaparición de Stella Maris. Este 7 de abril tuvo que sentarse en el banquillo de los acusados por el delito de femicidio.

Hace dos aos, Carrazzone fue detenido durante la investigacin de la desaparicin de Stella Maris. Este 7 de abril tuvo que sentarse en el banquillo de los acusados por el delito de femicidio.

Ya por entonces, el juez investigaba el caso como una desaparicin. Y a mediados de ese ao, orden allanar la quinta de la calle El Omb: un aluvin de uniformados, peritos y perros rastreadores dieron vuelta esa propiedad, pero sin hallar ms que leves indicios.

Carrazzone intentaba aparentar una vida normal. “En tal aspecto se crea favorecido por la lentitud de la pesquisa, porque en ello se basaba uno de los axiomas de la criminologa: el tiempo que pasa es la verdad que huye”, segn conjetur, en dilogo con Tlam, el abogado Miguel ngel Pierri, quien en el pasado supo derivarle a Carrazzone algn que otro trabajo.

La lentitud fue tal que recin en marzo de 2018 el sospechoso comenz a sentir que la suerte podra jugarle una mala pasada. Entonces fue con su abogado, Leonel Martnez Herrero, hacia los Tribunales Federales de Lomas de Zamora para solicitar su eximicin de prisin. Un simple trmite.

En eso estaba el defensor, mientras Carrazzone jugaba en la vereda al juego que ms le gusta: prestarse a la requisitoria periodstica.

De pronto, para su sorpresa, fue rodeado por cuatro uniformados; el de mayor rango le ley sus derechos, antes de ser subido, ya esposado, a un patrullero.

Desde entonces reside en el penal de Ezeiza.

Ahora, en aquella sala del TOF N 8 de La Plata est por escribirse el captulo final de esta historia.



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