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El lunfardo, ese argot que surgi con el flujo inmigratorio del siglo XIX, no solo sigue vigente sino que ha cruzado su lxico con el espaol rioplatense, enriquecindolo y convirtindolo en parte fundamental del idioma de los argentinos y en expresin ineludible para la literatura, el tango y el rock, segn coinciden escritores y acadmicos a propsito del primer congreso dedicado al tema que tiene lugar por estos das y que cierra maana en coincidencia con el Da del Lunfardo.

Cul es la vigencia de este vocabulario popular de vocacin ldica e irreverente, que sobrevive en expresiones como infumable, guacho, estar manija, ortiba o piolardo, y que rescata palabras que tienen una rica historia vinculada a la expansin social, econmica y cultural del pas? Sobre esas y otras cuestiones reflexionan hasta maana especialistas de la Argentina, Italia, Polonia, Francia, Espaa y Lituania que asisten al Primer Congreso de Lunfardo, organizado por la Academia Portea de Lunfardo de manera virtual y gratuita a travs de su canal de Facebook.

A propsito de esa actividad y del Da del Lunfardo que se celebra maana en homenaje a Jos Gobello -el fundador de la Academia Portea del Lunfardo- cuatro escritores y acadmicos especializados en el tema explican a Tlam cmo este conjunto de expresiones nacieron en el siglo XIX, se popularizaron transversalmente en las clases sociales, se introdujeron en la mejor literatura nacional o en el tango y aun siguen vigentes en palabras que usamos a diario.

El lunfardo es un argot, un vocabulario popular integrado por palabras y locuciones que se comenz a formar en las ciudades ribereas al Ro de la Plata (Buenos Aires, Montevideo, Rosario, La Plata) en la dcada de 1870.

Oscar Conde, acadmico de nmero de la Academia Portea del Lunfardo, seala cmo su surgimiento estuvo dado por el enorme flujo inmigratorio europeo que recibi nuestro pas durante casi 50 aos, «de modo que en el lunfardo primitivo haba una importante presencia de voces y expresiones tomadas de lenguas europeas y originarias, y de africanismos».

Por su arte, el escritor y docente Sergio Pujol, especializado en msica popular, dice que «el lunfardo es tanto el vestigio de una poca – la de la inmigracin masiva, en aquella Buenos Aires narrada por el tango, los folletines y los sainetes – como una marca identitaria de nuestra lengua, aquello que hace que el castellano que hablamos en el Ro de La Plata, y por extensin en todo el pas, sea el idioma de los argentinos».

El lingista y lexicgrafo Santiago Kalinowski, quien dirige el Departamento de Investigaciones Lingsticas y Filolgicas de la Academia Argentina de Letras, indica a Tlam que «con las olas de inmigrantes provenientes de la pennsula itlica se dio una situacin de contacto lingstico en la que se fue gestando lo que hoy conocemos como lunfardo».

«Pero no fueron solamente sus lenguas lo que aportaron los inmigrantes», especifica. Y agrega que tambin trajeron consigo «una cantidad de ideas, que crepitaron vivamente en la sociedad argentina de su tiempo, acerca de qu significaba ser de clase trabajadora y acerca de cmo organizarse para lograr un salario digno trabajando en condiciones adecuadas».

Sin demora, quienes sobre finales del siglo XIX se beneficiaban del orden econmico imperante reconocieron a ese pueblo trabajador urbano, con fuerte influjo inmigrante, como una amenaza. Y uno de los modos ms inmediatos de identificarlo fue a travs del habla. As es que surgen las diferentes censuras y prohibiciones que sufri el lunfardo en la historia sucesiva, no como una defensa de la supuesta pureza del espaol -excusa siempre neblinosa-, sino como un intento de estigmatizacin de un actor poltico potente que vena a poner en riesgo el orden conservador. Esa amenaza, vislumbrada temprano por las elites, se vio plasmada polticamente unas dcadas ms tarde con la llegada a la presidencia de Hiplito Yrigoyen.

El miembro de la Academia Portea del Lunfardo y la Academia Nacional del Tango, Marcelo Gobello, un apellido que hered de su to abuelo, Jos Gobello, es periodista especializado en msica popular, autor de 34 libros sobre sobre rock, jazz, blues y otros gneros. Cuando el propio tango haba dejado de lado los usos del lunfardo en su lrica durante los aos de ocaso popular en la mitad de la dcada del sesenta, «es justamente el emergente movimiento de rock en castellano (rock ‘argentino’, no nacional como le gusta aclarar a uno de sus padres fundadores, Litto Nebbia) el que recoge las banderas de ese vocabulario popular compuesto por trminos de diverso origen que el hablante de Buenos Aires incorpor histricamente a su habla cotidiano y se extendi por todo el pas», explica el autor de «Banderas en tu corazn» y «Astor Piazzolla, su ciudad y su mundo».

Por esta razn Pujol, autor de «Rock y dictadura, crnica de una generacin» y «El ao de Artaud» sostiene que lo interesante del lunfardo es su posibilidad prcticamente ilimitada de ampliacin del vocabulario corriente: «No es un glosario muerto, si bien varias voces del lunfardo «histrico» han cado en desuso, sino un repertorio de trminos que abrevan en diferentes fuentes socioculturales», especifica.

El lunfardo est vigente, no solo en las palabras del pasado (bondi lleva ms de 120 aos de uso, por ejemplo), como «morfar», «quilombo» o «cobani», sino en palabras ms recientes, como «argento», «histeriquear», «sarpado», «limar», «infumable», «estar manija», «irse de mambo» o «hacerla corta», enumera Conde, quien aclara que en los ltimos cien aos los lunfardismos esencialmente se tomaron bsicamente de voces espaolas a partir de cambios morfolgicos o semnticos: «Si bien en su origen el lunfardo fue un argot rioplatense desde hace dcadas es ya un argot de toda la Argentina», aclara.

Pujol, tambin autor de «La dcada rebelde: los aos 60 en la Argentina», dice que Enrique Santos Discpolo lo emple en sus primeros tangos y lo defendi a lo largo de toda su vida, milit a favor del lunfardo en pocas de fuertes tensiones entre «alta» y «baja» cultura: «Es interesante descubrir que le augur al habla popular un triunfo sobre la Academia. Un triunfo poltico, sin duda, que revela la dinmica que han cobrado los procesos de hibridacin cultural en la historia argentina», apunta.

Gobello explica que si bien el lunfardo no est presente en el gnesis de nuestro rock, «s aparece desafiante en las letras de pioneros como Javier Martinez, Moris y Pajarito Zaguri primero, en las de Miguel Cantilo y Charly Garcia despus, hasta establecerse muy orondo a partir de los ochenta con Los Redondos y todos sus satlites. Cmo bien sealara Don Jos Gobello, ‘El tango se ha inculturado en el rock'», indica. Un sentido religioso de la palabra inculturacin que significa el «proceso de integracin de un individuo o grupo en la cultura y en la sociedad con las que entra en contacto».

Conde no duda de que en la compresin del lunfardo por los hablantes argentinos radica su importancia: «La difusin del lunfardo no debe medirse por la cantidad de personas que lo utilizan sino por la cantidad de personas que lo comprenden». Su presencia, a partir de los ltimos aos del siglo XIX y hasta la actualidad, se evidencia en las revistas ilustradas, en las pginas policiales de los diarios vespertinos, en las columnas de autores costumbristas o aguafuertistas, en el sainete y el grotesco criollo, en la narrativa y la poesa, en el cine, la radio, la televisin, las letras de gneros populares (tango, rock, cumbia, rap) y actualmente tambin en los intercambios a travs de las redes sociales.

Para el investigador, el uso de palabras y locuciones lunfardas nos identifica cotidianamente en el dilogo con personas amigas, colegas y afectos cercanos: «En este lxico se plasma un modo de entender la realidad, una verdadera cosmovisin».

Por ltimo, de acuerdo con las nuevas formas de leer la cultura y la lengua, Conde aclara que con relacin al machismo dentro del vocabulario lunfardo, «no se verifican en los argots nada particular que los diferencie de la variedad lingstica en la que este lxico se inserta. Si hay un reflejo de machismo en el espaol rioplatense, lo habr tambin en el lunfardo», explica. Y acota: «Y a esto no son ajenos los restantes vocabularios populares del mundo, como el parlache colombiano, el argot francs o espaol, el slang estadounidense o la gria brasilea. Las expresiones machistas se hallan todava en la mayor parte de los idiomas del mundo; por lo tanto, tambin pueden encontrarse en sus respectivos vocabularios populares».

La programacin completa del congreso se puede consultar en el Facebook de la Academia Portea del Lunfardo o en la pgina web .



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