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El recuerdo de Quino a travs de los equvocos: lo que Mafalda no hizo y no dijo. (Foto:Alfredo Ponce)
Con la muerte de Quino el mundo entero se pregunt “cmo hace uno para pegarse una curita en el alma”. Desde aquel 30 de septiembre de 2020 el padre de Mafalda recibi toda clase de homenajes, especialmente en su Mendoza natal, pero en qu lugar de la memoria queda todo aquello que se le atribuye y que no fue? A dnde van a parar los mitos urbanos? Susanita casada con Felipe, Mafalda atropellada por un camin de sopa, o la misma nia gritando “Paren el mundo me quiero bajar”. Una manera peculiar de recordar a Quino, a un ao de su ausencia, a travs de aquello que no ocurri.
Joaqun Salvador Lavado (1932-2020) fue y ser uno de los argentinos ms universales: sus creaciones atravesaron generaciones, idiomas y fronteras. Y si bien Mafalda y sus amigos ganaron adeptos en todo el mundo, Quino siempre supo, a su pesar, que la historieta de aquella rebelde y sagaz nia creada en 1964 -traducida a treinta idiomas, con ms de veinte millones de ejemplares vendidos solo en Argentina- ya no le perteneca por completo.
Son numerosos los “mitos urbanos” que atribuyen a la hermana mayor de Guille, la nia intelectual y reflexiva, amante de Los Beatles: cosas que no dijo ni hizo en la famosa historieta que se public a lo largo de diez aos. Y si bien Quino poda pasar largas horas firmando ejemplares de sus tiras, nunca fue muy adepto a brindar entrevistas a la prensa, o de desmentir todo lo que l no cre, seguramente, porque como deca su editora en De la Flor, Kuki Miller, “Quino siempre dijo que eligi dibujar porque no le gusta hablar”.
Sin embargo, en algunas raras y pocas ocasiones, el historietista universal se dedic a rebatir las consignas o proclamas que no le pertenecan, como en 2007, cuando fue la figura central de la Feria del Libro de La Habana, cuando la Argentina fue invitada especial: “Atribuyen a Mafalda la frase ‘Paren el mundo, me quiero bajar’, pero no es as, ella es una luchadora, nunca dira eso”, se despach el mendocino en aquella oportunidad.
“Creo que Quino siempre vivi conflictivamente el hecho de que su produccin trasvasara lo sentidos que l le haba dado, que por cierto siempre eran abiertos porque usaba un humor conceptual. De todos modos, no siempre intervena en relacin a esos sentidos atribuidos a Mafalda que han sido inconmensurables. Lo haca cuando por distintas razones pensaba que la cuestin adquira especial importancia poltica o social”, dice a Tlam la historiadora Isabella Cosse, autora del ensayo “Mafalda: historia social y poltica”.
Hay muchas invenciones de distinto orden que han estado en las antpodas del argumento y las caractersticas de los personajes en la historieta, sin embargo Quino se enoj especialmente por el uso del personaje de Guille en unos pines de un grupo falangista espaol, tal vez la ocasin que lo oblig a desmentir de manera mucho ms taxativa que lo habitual.
Pero hay ms: en lo que podra describirse en trminos actuales como “shipear” (emparejar a personajes de ficcin), los fanticos se animaron a pergear un futuro para los integrantes de la tira ms famosa de Quino, que inclua a Susanita casada con Felipe, y a Mafalda, morir atropellada por un camin… de sopa.
Quino pas a mejor vida el 30 de septiembre de 2020. (Foto:Alfredo Ponce)
La existencia de numerosas creaciones en torno a Mafalda, realizadas por lectores, organizaciones e instituciones “son -en palabras de Cosse- parte de un fenmeno mayor: la capacidad del personaje y la historieta de catalizar diferentes preocupaciones, dilemas, experiencias que conmovieron a determinadas personas, grupos, entidades”. Y revelan tambin que “Mafalda se haba constituido en un mito, es decir, una construccin en la que un grupo social se piensa, se imagina y elabora su identidad”, aade la investigadora del Conicet.
Lo cierto es que estas invenciones, utilizadas con distintos intereses y sentidos, implicaban a veces una modificacin del sentido atribuido por Quino: “l advirti esta posibilidad muy tempranamente. En 1968, por ejemplo, Quino tema que si sacaba a Mafalda de la historieta, si comenzaba a difundirse en otros formatos, perdera el control. Es decir, intuy que las apropiaciones desbordaran los sentidos que l quera darle y tendran efectos ms all del cuadro de la historieta. Por esa razn, suelo decir que la historieta se sali del cuadro y cobr ‘vida’, es decir, es una produccin cultural cuyos sentidos asumieron vuelo propio y fueron usados, significados, por fuera de las intenciones de Quino”, analiza Cosse, profesora en la Universidad Nacional de General San Martn.
Son infinitas las veces que los periodistas le preguntaron a Quino «Qu dira Mafalda de…?” frase que se completaba con la agenda de turno, y fueron tantas ms las que el mendocino manifestaba “Por favor, no empecemos con eso!”. Incluso en una oportunidad en La Feria del Libro de Buenos Aires -que sorprendi por su locuacidad- se anim a una ‘contra-respuesta’: “Yo me pregunto qu diran Bach y Mozart de ser la musiquita de espera de tantas lneas telefnicas».
Sin embargo, aquella misma conferencia de prensa -de casi una hora, en la sala Lugones del predio ferial- Quino, finalmente respondi a la remanida pregunta: “Mafalda hoy dira lo mismo que dijo siempre; no ha cambiado mucho la situacin en el mundo, seguimos cometiendo torpezas econmicas y sociales, el surco entre ricos y pobres es cada vez mayor. Me parece una barbaridad», seal entonces.
Segn continu Quino, en la poca en que cre Mafalda “haba condiciones para la humanidad. Uno tena ilusiones polticas, crea que el mundo iba a cambiar para mejor. Estaban el Che, Los Beatles, el Mayo del 68 que revolucion el panorama y que tuvo mucha repercusin en Amrica latina”, dijo quien en su juventud tuviera como grupo de amigos a Rodolfo Walsh, Paco Urondo y Jorge Timossi, ste ltimo quien inspir al simptico personaje de Felipe y cuyo parecido a simple vista resultaba inmensamente notable.
Otro equvoco en la biografa del autor es haberle atribuido una suerte de poema titulado «La vida debera ser al revs», y algo as como que uno debera llegar al mundo “muriendo” para luego rejuvenecer hasta llegar a ser beb y finalizar “en un orgasmo”.
Con o sin fantasas de por medio, las historias de la genial Mafalda, su familia y sus amiguitos Felipe, Susanita, Libertad y Manolito, creados en 1963, recorrieron el mundo entero con sus agudas y lcidas observaciones de actualidad, que siguen sin perder vigencia a pesar del paso del tiempo.
Todas aquellas consignas que el pap de Mafalda nunca enunci, tambin definen su identidad? “Esas creaciones -los mltiples usos y significaciones de la historieta en su conjunto y de Mafalda como personaje estn en el nudo de la transformacin de la historieta en un fenmeno social. Hacen a lo que Mafalda es para determinados grupos sociales en Argentina y otras partes del mundo y el modo en que eso ha ido transformndose a lo largo del tiempo”.
Una ltima reflexin, por parte de Cosse, acerca del plato de sopa que Mafalda odiaba y que su madre la obligaba a comer: “Simboliz la posicin de la nia intelectualizada frente a la coyuntura autoritaria. Segn Quino, la sopa representaba a ‘los gobiernos autoritarios que tenamos que comernos todos los das’”.
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