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«Los Estados Partes reconocen el derecho del nio al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes» (Convencin de los Derechos de la Niez-1989).

Federico Galanterni, dueño de Casita de Muñecas.

Federico Galanterni, dueo de Casita de Muecas.

Si bien las infancias hoy en da se entretienen con objetos variados, algunas personas todava visualizan a los nios con autos y a las nias con muecas. Es evidente que permanece la idea de que el rosa es femenino y el azul es masculino. De todas maneras, otros sectores rompen con estas construcciones e innovan para correrse de los cnones establecidos. Entonces,estaremos frente a un nuevo mundo ldico que acompaa el contexto de transformacin social?

María Zysman, autora de libros como "Bullying- cómo prevenir e intervenir".

Mara Zysman, autora de libros como «Bullying- cmo prevenir e intervenir».

Jugar es esencial para las infancias, para su crecimiento, sociabilizacin y entretenimiento. En dilogo con Tlam, Mara Zysman, psicopedagoga y Fundadora y Presidenta de Libres de Bullying», explica que “el juego es descarga, es diversin. Hay que jugar por jugar, no siempre es para aprender. Hay que dejarlos que jueguen y se conecten con el placer. Por eso digo que la Educacin Sexual Integral (ESI) est muy vinculada con el juego”.

Qu pasa con la industria del juguete en Argentina?

En grandes jugueteras del barrio porteo de clase media-alta de Recoleta, las vidrieras se presentan divididas: por un lado el rosa y las muecas; por el otro el azul, los autos, tractores, trenes y superhroes. Ya lo dijo Malena Pichot en su stand up “Estupidez Compleja” en Netflix: no todas las nenas jugamos a ser mams, nos vestimos de rosa y empujamos un cochecito con un bebote, an cuando no sabemos ni siquiera hablar. Algunas como Pichot, jugaban a “La Naranja Mecnica».

Al igual que manifiesta la experta en bullying, Zysman, hay que romper con los estereotipos de que “los chicos se disfrazan de picapiedras y las chicas de reinas y princesas”.

En los locales mencionados, las muecas tipo Barbie de marcas alternativas, son todas rubias, ejercen roles o trabajos como niera, madre, modelo, jinete, veterinaria y no mucho ms. En Argentina no hay variedad de muecas como las ltimas lanzadas en Estados Unidos, por ejemplo la Barbie en silla de ruedas (la ms vendida en 2020), no binarias, con distintos tonos de piel, colores de ojos, de pelo, e incluso de cuerpos diversos.

La Barbie en silla de ruedas fue la más vendida en 2020 en EEUU.

La Barbie en silla de ruedas fue la ms vendida en 2020 en EEUU.

Sin embargo, los juguetes y los juegos no empiezan ni terminan en el mundo Barbie. Hay un trabajo interesante que realizan algunas pymes nacionales, que se suman al paradigma de la inclusividad y la diversidad. Como por ejemplo, “Casita de Muecas” (bebotes con apariencia real) y “Pict” (juguetes pensados para chicos autistas y con trastorno por dficit de atencin con hiperactividad). Tambin existen algunas marcas de cocinitas y mquinas de hacer pochoclo que eligen colores no asociados con lo binario (rosa y azul) con un nio varn con delantal frente a las hornallas.

Hay otras jugueteras que se corren de lo tradicional, como “Giro didctico”, que no solo est en Argentina sino que hay franquicias en Uruguay, Paraguay y Ecuador, y que ofrecen juguetes y juegos con propuestas y objetivos educativos.

Una propuesta que da esperanzas

El Senado de Entre Ros dio media sancin a fines del pasado julio a un proyecto de ley que establece como obligatorio los juguetes inclusivos en el nivel educativo inicial, tanto de gestin pblica como privada.

Este proyecto fue elaborado por tres alumnas de secundaria de la ciudad de Concordia. Luego fue presentado en el Senado provincial por legisladores justicialistas al hacer hincapi en que la diversidad y la naturalizacin de la inclusin a partir de los juguetes es esencial para las infancias.

La entrega de bebotes Oli en jardines de infantes de Concordia (Foto: Prensa Casita de muñecas)

La entrega de bebotes Oli en jardines de infantes de Concordia (Foto: Prensa Casita de muecas)

Es en esta instancia del proyecto en que Casita de Muecasentra en escena con aproximadamente 800 puntos en el pas. Oli (2018) es el anteltimo bebote lanzado con sndrome de down, avalado por la Asociacin de Sndrome de Down de la Repblica Argentina (ASDRA). En el sitio web de Casita, se describe a Oli como “la mueca ms esperada”. A fines del pasado agosto, se distribuyeron 100 muecos Oli en jardines de infantes de Concordia.

Oli, la muñeca más esperada con síndrome de down (Foto: Prensa Casita de muñecas)

Oli, la mueca ms esperada con sndrome de down (Foto: Prensa Casita de muecas)

Adems, la ltima creacin es Eli (2021) quien tiene un implante coclear (dispositivo electrnico que ayuda a escuchar), para lo cual se asesoraron con expertos para lograr un mueco lo ms real posible.

En conversacin con Tlam, Federico Galanterni, dueo de Casita de Muecas, reflexiona sobre los objetivos que tiene como fabricante y los desafos de la industria: “Queremos que nuestros juguetes sean una herramienta para debatir temas de inclusin y diversidad en escuelas, hogares, clubes, donde sea que lleguen”.

Eli, el muñeco con un implante coclear (Foto: Prensa Casita de muñecas)

Eli, el mueco con un implante coclear (Foto: Prensa Casita de muecas)

Galanterni cuenta cmo naci la idea de crear a Oli: “Alguien me cont que estaba hablando con una nia con sndrome de down y dijo que no le gustaban las muecas porque no haba ninguna parecida a ella”. As surge la idea de este modelo con el fin de que “las personas se puedan identificar con nuestros muecos”.

El dueo de Casita explica que intentan que los bebs reflejen la realidad de manera representativa: “tenemos muecos riendo, enojados, llorando, durmiendo, con rasgos ms orientales o afrodescendientes. La idea es que las diferencias que tenemos como seres humanos, podamos plasmarlas en los bebotes tambin”.

Emilia, la bebota afrodescendiente (Foto: Prensa Casita de muñecas)

Emilia, la bebota afrodescendiente (Foto: Prensa Casita de muecas)

Qu sucede con los juegos y juguetes en la educacin en tiempos pandmicos?

La pandemia afect a todas las esferas sociales, incluyendo a los espacios educativos y la manera en que los pares interactan entre s. Por una responsabilidad sanitaria las escuelas han seguido estrictos protocolos, lo que ha limitado lo corporal de los estudiantes, ms an, en los niveles iniciales que es de suma relevancia poner el cuerpo a disposicin del aprendizaje a travs del baile, la msica, la actuacin y la expresin corporal.

En dilogo con Carolina del Bono, docente de Educacin Musical y Artes Combinadas, comenta que “en la pandemia con el protocolo estamos atentos a que no compartan nada, entonces algo de lo ldico se pierde. Los cuerpos estn ms rgidos, sentados en los bancos, no hay tanto movimiento fluido natural. Hay menos tiempo para el juego libre que lleva consigo el abrazo, el reconocerse el cuerpo, tirarse al piso, empujarse, etc. Si nos abstrayramos de la situacin pandemia, yo soy partidaria de que haya tiempo libre para el juego en las escuelas primarias como los hay en el jardn de infantes”.

Carolina del Bono, educadora musical.

Carolina del Bono, educadora musical.

El juego nutre la fantasa, la imaginacin y la creatividad de forma colectiva. Pero en tiempos de coronavirus, lo individual prima en las aulas: es lo mo, lo que traigo de casa, mi botellita, mi barbijo y, por ende, mi cuerpo tambin. Ms all de lo sanitario, va a ser difcil para los ms pequeos que no tienen muchos recuerdos pre pandmicos, el reaprender que hay muchas actividades que se pueden hacer y que tienen muchos beneficios.

Asimismo, la psicopedagoga Zysman opina que “cuanto menos haga un juguete, ms va a poder hacer un nio”, es decir, afirma que la simplicidad de un objeto es lo que entretiene ms a las infancias y que eso debera primar en las instituciones.

La inclusividad, lo diverso y la ESI en las escuelas

Del Bono observa en algunas escuelas en las que trabaja que “ya es sper natural ver a chicxs jugando juntxs con objetos diversos que en otro momento estaban ms segmentados a lugares binarios. Hay un dilogo ms libre entre las infancias cuando el juego est liderado por ellxs, que cuando la propuesta viene de un docente. Me parece que lxs que tenemos que cambiar la cabeza somos lxs grandes”.

Tanto Zysman como Del Bono, encuentran un vnculo directo entre los juegos y juguetes en los espacios educativos y la ESI. La autora de libros como “Ciberbullying” cree que “hay que trabajar ms en la ESI como ley y que no quede a libre albedro de cada docente”. Del Bono adhiere que en los colegios “privados hay poca propensin a la ESI, incluso cierta burla al lenguaje inclusivo”. Muchas veces las instituciones “religiosas frenan estos avances” de lo inclusivo y diverso.

A diferencia de los juguetes, para Del Bono los juegos en general, “parecieran que son ms democrticos, fluyen ms. Tienen que ver con las actividades pedaggicas, de movimiento, saltar, levantar la mano, tocarse la nariz, dar una vuelta. Los juguetes son los que estn ms en proceso de cambio”.

Lo ideal sera que las infancias tengan acceso a juguetes que no estn alejados de los paradigmas sociales que estamos transitando; sabiendo tambin que los juegos y de todo tipo, en las escuelas, los hogares, los clubes y barrios tras la salida de la pandemia debern reinventarse para recuperar los beneficios de jugar con el cuerpo y de manera grupal.

En conclusin, si bien todava queda un largo trecho, el respaldo estatal y el camino elegido por algunas marcas, escuelas y espacios, sea por las razones que sea, con sus bemoles y tropiezos, es el indicado: producir juguetes inclusivos, plurales y diversos, para que las infancias crezcan y construyan un imaginario y un futuro ms amoroso, ms real y ms emptico, siempre respetando sus derechos.



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