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Felipe Pigna cuenta que a los 11 aos San Martn ingresa al Ejrcito, algo que era habitual para la poca. Ya a los 13 est combatiendo en Argelia y Marruecos, posesiones espaolas en el norte de frica».
Chog amaba las aves. Imitaba sus cantos tocando la flauta en un claro de la selva. Ellas respondan con la meloda de sus trinos. Un da un picaflor se acerc desesperado. Sus pichones estaban en lo alto de un rbol invadido por “hormigas asesinas”. El nio corri en su auxilio. Trep al rbol y lleg hasta el nido, que dej caer sobre la hierba. Las cras se salvaron, pero las hormigas aguijonearon su cuerpo: Chog call al vaco y muri. Todas aves del bosque rodearon el cuerpo y lo cubrieron de flores de color azul, las favoritas del nio. Tambin pidieron a Tup, creador de la luz y el universo, que lo salvara. De la montaa de flores levant vuelo un pjaro azul cantando “chog, chog”, que desde entonces juega en los naranjales del Litoral y se confunde con el cielo.
Probablemente Rosa Guar contar esta leyenda guaran a Jos Francisco, que al igual que Chog, amaba a las aves y a su canto. Jos era el menor de cinco hermanos y haba nacido all, en Nuestra Seora de los Tres Reyes Mayos de Yapey, hoy provincia de Corrientes, el 25 de febrero de 1778, hijo del capitn del ejrcito espaol Juan de San Martn y Gmez y de Gregoria Matorras.
Rosa era la niera de Jos. Fue ella quien entre cantos, historias y cuidados lo acompa en sus primeros pasos. Tambin quien le ense la lengua de su pueblo, que tanto se parece a la msica. El futuro Libertador de Amrica se interes as por los guaranes, se acerc a la naturaleza sin intentar conquistarla, se aliment de aquellos cuidados maternales.
“Rosa Guar era guaran e influy en el inters de San Martn por los pueblos originarios, por su cultura, y va a tener siempre un gran respeto por ellos”, cuenta a Telm el historiador Felipe Pigna, quien destaca el papel que jug aquella mujer india en los primeros aos de vida del Padre de la Patria.
“Adems de su importancia en la primera educacin, de su pertenencia a los pueblos originarios, Rosa fue quien le ense a San Martn a distinguir el canto de los pjaros, a conocer la lengua guaran, y todo eso qued grabado en l para siempre”, agrega.
Rosa Guar, incluso, pudo haber sido la verdadera madre de San Martn. Al menos eso creen algunos historiadores. “Es una hiptesis que no se puede confirmar sin un ADN, pero que circul con mucha fuerza en los aos 90 y se basa en las revelaciones de Joaquina de Alvear, hija de Carlos Mara de Alvear, quien deca que era la sobrina de San Martn”, detalla Pigna.
Segn el investigador “estos dichos dan a entender que tanto Carlos de Alvear como San Martn eran hijos de Diego de Alvear, quien efectivamente pas por Yapey en aquellos momentos, un ao antes de que naciera San Martn, por lo que hay algunos indicios de que pudiera ser hijo de Diego de Alvear y Rosa Guar. Llama la atencin tambin que el nico San Martn que tiene niera estando en Yapey sea Jos”.
«Chamam del Gur Libertador»
Libertad, igualdad, fraternidad
Despus de un breve paso de un ao por Buenos Aires, donde Jos tuvo una primera escolarizacin, los San Martn parten hacia Espaa. Jos Francisco tena slo cinco aos y pronto seguir los pasos de su padre.
La familia se instala primero en Madrid, luego en Mlaga. El 15 de julio de 1789, al da siguiente de que en Pars estallara la Revolucin Francesa, es aceptado como cadete en el Regimiento de Infantera de Murcia.
“A los 11 aos ingresa al Ejrcito, algo que era habitual para la poca”, comenta Pigna, y agrega que “ya a los 13 est combatiendo en Argelia y Marruecos, posesiones espaolas en el norte de frica, donde integr el cuerpo de Granaderos, que eran quienes manejaban los explosivos, las granadas”.
Pertenecer al cuerpo de Granaderos era voluntario, ya que sus misiones eran muy arriesgas. San Martin recibe los primeros ascensos y reconocimientos. Ser ascendido a teniente coronel y condecorado con la medalla de oro por su actuacin en la batalla de Bailn el 19 de julio de 1808. “Permanecer como granadero hasta los 15 aos, demostrando mucho coraje, destacndose entre sus compaeros”, subraya el autor de “Los mitos de la historia argentina”.
Pero Europa comenzaba a arder. Y la primera chispa se encender en Pars. “Para San Martn fueron muy importantes las ideas de la Revolucin Francesa, que conoce por su inters por la poltica. l era un liberal en el buen sentido de la palabra, que en la Argentina nos suena un poco rara despus de ciertas experiencias. Los liberales de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX era gente que adhera a los ideales de libertad, igualdad y fraternidad de la Revolucin de 1789”.
“San Martn tiene una especial admiracin por Voltaire, lo que se nota en las recompras de su biblioteca””
Adems, el Ejrcito espaol tiene un alto nivel de politizacin, que aumentar con la invasin francesa en 1808. “Esto a San Martn le permite, por ejemplo, estar un tiempo en Marsella, donde compra una gran cantidad de libros prohibidos en Espaa por la Inquisicin, libros de idelogos de la Revolucin como Voltaire, Rousseau o Montesquie”, enumera Pigna.
“San Martn es un gran lector de estos pensadores. Tiene una especial admiracin por Voltaire, lo que se nota en las recompras de su biblioteca. Fue un gran donador de bibliotecas. Funda la de Mendoza, la de Santiago, la de Lima. Va recomprando los libros que para l son imprescindibles y siempre est, por ejemplo, la ‘Enciclopedia de las Ciencias Filosficas’ de Voltaire. Tambin ‘El Quijote’, que es un libro que lo apasiona”, agrega.
Las lecturas sobre “las nuevas ideas”, la pica que encarnaba el Romanticismo en boga en la primera parte del siglo XIX europeo y el triunfo de la Revolucin Francesa influyeron muy fuertemente en San Martn. Tambin lo hicieron en otros patriotas latinoamericanos como Andrs Bello, Francisco de Miranda, Bernardo O’Higgins, Simn Bolvar, con quienes fundar la logia de Cdiz y se juramentar volver a Amrica para luchar por su liberacin.
Con Napolen, contra Napolen
En enero de 1808, las tropas de Napolen invaden Portugal y despus el resto de la pennsula Ibrica. Carlos V entrega el reino de Espaa a su favorito Manuel Godoy y ste a Fernando VII, quien finalmente dimitir en favor de Jos Bonaparte. Peroel pueblo espaol organiza la resistencia. Sera travs de juntas de gobierno instaladas en las principales ciudades, coordinadas por la de Sevilla. Desde las juntas, en unas ms que otras, se impulsar tambin la democratizacin del reino. Y el fin del absolutismo. Adems, sern la inspiracin de los patriotas americanos. Y el atajo hacia la libertad en las colonias. Sin embargo Napolen, quien haba sido una inspiracin, en tanto portador de los ideales de la Revolucin y primer internacionalista, se convertir en un problema para los partidarios de un orden nuevo.
“Si bien Napolen representa los ideales de la Revolucin, en el caso de Espaa acta como un opresor”, sentencia Pigna. “Una parte importante de la intelectualidad europea admir profundamente a Napolen hasta el punto de crisis de su popularidad, que es cuando se autoproclama emperador”, detalla.
Y recuerda: “Esto vale, por ejemplo, para Beethoven, que era un gran admirador de Napolen al punto de que le dedica la Tercera Sinfona, cuya dedicatoria borrar con furia porque entiende que traicion los ideales revolucionarios al convertirse en emperador”.
«San Martn, Protector del Per», acrlico sobre lienzo (20021) de Diego Manuel Rodrguez (www.diegomanuel.com.ar)
“Lo mismo le pasa a San Martn, que admiraba a Napolen pero lo ve actuar con mucha crueldad invadiendo Espaa, independientemente de que el rey Fernando VII era un ser despreciable”, subraya el autor de “La voz del gran jefe. Jos de San Martn”.
Pero con la llegada de Bonaparte a Espaa estalla tambin la experiencia de las juntas, que permiti sacarse de encima al Virrey Cisneros en Buenos Aires y disparar un tiro por elevacin contra el absolutismo, permitiendo asomar los ideales democrticos.
“La experiencia espaola de las Juntas es una experiencia muy democrtica. El pueblo espaol quera sacarse de encima a Napolen y, dentro de ese pueblo, haba mucha gente que tambin detestaba el autoritarismo absolutista y pretenda instaurar una Constitucin liberal, como fue la de 1812”, asegura a Tlam el historiador.Y adiciona: “Esto va a provocar diferentes alzamientos, como el de Rafael del Riego en 1820, que termina imponindole a Fernando VII, que haba vuelto al trono en 1814, una Constitucin liberal”.
“Esto es lo que hay que entender cuando se habla de la participacin de San Martn en el Ejrcito espaol. l lo dice claramente: la lucha contra el absolutismo no tiene fronteras y se puede luchar en Europa y se puede luchar en Amrica”, concluye.
El agente ingls
El inters de Inglaterra por imponer el libre comercio para favorecer su incipiente industria manufacturera, los procesos independentistas en Amrica del Sur y la posterior y funesta participacin inglesa en la regin suelen confundirse, a punto de estimular simplificaciones y minimizar procesos y protagonistas.
“Para los revolucionarios de la poca Inglaterra era una suerte de modelo de gobierno, teniendo en cuenta las pocas referencias que haba entonces. Voltaire mismo queda maravillado. Cuando estaba en Inglaterra, en el ltimo cuarto del siglo XVIII, haba all un rgimen parlamentario, un rey cada vez ms simblico y cierta libertad de prensa, algo que no exista en muchos pases de Europa”, repasa Pigna.
El Libertador y la cordillera de los Andes, por Pablo Blasberg.
Aquellas caractersticas contrastaban con la opresin, inequidad y ahogo que expresaban las monarquas absolutas de la Europa continental. Por ello, para el autor de “Libertadores de Amrica”, ese modelo “apareca como interesante desde el punto de vista poltico, con un parlamentarismo fuerte y los grandes debates que se daban en la sociedad, con sus peridicos, sus sociedades secretas, etc”.
Sin embargo, que Inglaterra fuera un modelo a seguir para muchos latinoamericanos no debe confundirse, segn el historiador, “con ser un agente ingls ni con promover la dependencia de Gran Bretaa”.
Y ejemplifica con la actitud de San Martn cuando en 1815 Carlos Mara de Alvear propone la entrega del Virreinato del Ro de la Plata a Gran Bretaa, desesperado por la inminente cada de Napolen y frente a las expediciones que empezaba a mandar Fernando VII.
“Que Inglaterra fuera un modelo poltico a seguir no significaba ser un agente ingls ni con promover la dependencia””
“El Director Supremo Alvear -recuerda Pigna- decide entregarnos a Gran Bretaa en la famosa misin que le encomienda a Manuel Jos Garca ante Lord Strangford, embajador britnico en Brasil. San Martn se opone tenazmente a esto. Si hubiera sido un agente ingls le hubiera sido muy sencillo acompaar a Alvear”.
Pero San Martn no solo no lo acompa, sino que promovi “la denuncia de Alvear y la denuncia de traicin a la Patria. Esto no significa que no admirara al modelo britnico que apareca, junto al americano, como ms interesantes desde el punto de vista poltico”.
De logias y masones
Ante el clima represivo que constituan el absolutismo y la Inquisicin, y donde el poder terrenal del papado se extenda mucho ms all de las cuestiones espirituales, conspiradores y revolucionarios se organizaban en secreto y de manera clandestina.Pigna recuerda que “haba logias de distinto tipo” y que las ms importantes eran las logias masnicas, que tuvieron una importante participacin en las revoluciones liberales del siglo XVIII.
“En la revolucin norteamericana -destaca- toda su plana mayor era masnica y los conos revolucionarios estn plagados de sus smbolos, como el dlar y esa pirmide que es smbolo masnico. Ah estn Washignton, Jefferson, Adams, todos ellos masones. Otro tanto sucedi con la Revolucin Francesa”.
Bsicamente se trataba de sociedades secretas que “luchaban contra el absolutismo, contra el poder de la Iglesia Catlica, no contra el poder de la religin, sino contra el poder terrenal de la Iglesia, contra el papado, contra el absolutismo y por la repblica, la independencia y la Constitucin, que eran los slogans que haban surgido en la pionera revolucin norteamericana de 1776”.
Defender estos principios era sinnimo de ser masn en las primeras dcadas del siglo XIX. Y la forma de organizacin eran las logias, como lo fue la Logia Lautaro que integraran tanto San Martn como Manuel Belgrano, adems de muchos otros patriotas latinoamericanos.
“Ser masn significaba eso y tener cierta pertenencia, no necesariamente absoluta. San Martn es un ejemplo interesante. Cuando se produce la traicin de Alvear rompe con la Logia Lautaro, cosa no frecuente en la masonera, y forma su propia logia, tanto en Mendoza como en Santiago y en Lima, desobedeciendo a la logia de Buenos Aires”, relata el estudioso.
Pero todo esto va a empezar a cambiar a medidos del siglo XIX, cuando segn Pigna “la masonera ya es un club de poder, como quizs lo es hoy en algn sentido. Llegar a ser muy fuerte en la Argentina a partir de la presidencia de Mitre, y con Urquiza antes, donde tenemos una enorme cantidad de presidentes masones que, por ejemplo, antes de asumir la presidencia presentaban su programa de gobierno ante la masonera”.
“Despus de la Revolucin de Mayo San Martn ve que hay una guerra declarada y que hace falta alguien que ordene esa guerra””
Mientras en Europa se sucedan la guerra y las conspiraciones, en Amrica la revolucin ya estaba en marcha. El 14 de septiembre de 1811 San Martn se embarca hacia Londres, donde pasar cuatro meses. All entrar en contacto con la Gran Hermandad Americana, logia fundada por el patriota venezolano Francisco de Miranda y de la que la Logia de Cdiz ser una rama. Tambin se reunir con polticos vinculados al gobierno britnico que le hacen conocer el llamado “Plan Maitland”, que promova la emancipacin de Buenos Aires, Chile, Per y Quito.
“Despus de la Revolucin de Mayo, San Martn ve que hay una guerra declarada y que hace falta alguien que ordene esa guerra, que es muy desventajosa para los americanos”, asegura Pigna.Y agrega: “Sabe que tiene la capacidad de hacerlo despus de tantos aos en el ejrcito espaol, y ah decide. A partir de un ardid, de engaar a la oficialidad espaola con la supuesta necesidad de un viaje familiar a Per, logra que le conceden una licencia, viaja a Londres y de all al Ro de la Plata”.
En enero de 1812 San Martn se embarca en la fragata inglesa“George Canning“ rumbo a Buenos Aires. La histora, entonces, comenzar a escribirse en el sur del mundo.
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